§ Sólo después de una cuidadosa
interpretación de los síntomas de
una enfermedad (sintomatología) y de sus signos
(semiología)
el médico podrá identificar la enfermedad
(diagnóstico),
establecer su origen (etiología),
analizar el modo la causa morbosa
actúo sobre el organismo (patogenia) y juzgar la trascendencia que pueda tener para el
futuro del individuo afectado (pronóstico).
HISTORIA NATUAL DE UNA ENFERMEDAD
§ Las enfermedades como procesos activos y variables dependen de múltiples
factores interdependientes. Por ello se ha dicho que no hay enfermedades,
sino enfermos.
§ Pueden existir enfermedades que no
ofrezcan síntomas, sólo signos; o sea, que cursen sin sensaciones percibidas
por el propio enfermo, de ahí la importancia del chequeo médico. Del mismo
modo, también existen enfermos con síntomas en los que no se aprecian los
signos. Es muy fácil tildar a las personas de hipocondríacas o histéricas.
§ Teniendo en cuenta su forma de
evolución, se distinguen dos grandes grupos de procesos: los agudos y los crónicos. Las enfermedades agudas son todas aquellas que alcanzan
su apogeo con celeridad y, en general, se acusan por la especial
espectacularidad de sus síntomas. Las enfermedades crónicas son más largas, con
persistencia de los síntomas durante mucho tiempo.
§ En toda enfermedad se distinguen tres
periodos:
1º De incremento: que se extiende desde el principio del mal hasta que
éste adquiere su mayor intensidad sintomática.
2º Estacionario: en el que las manifestaciones continúan sin gran
variedad.
3º De declive: que se extiende hasta la curación.
LOS SÍNTOMAS DE LAS ENFERMEDADES
§ Los síntomas sólo son una vertiente
de las enfermedades, sus manifestaciones objetivas: lo que siente y sufre el
propio enfermo. Pero junto a esta faceta, todo diagnóstico se basará siempre en
los signos o manifestaciones objetivas, y éstos sólo pueden ser apreciados o valorados por el médico.
§ En todo dolor podemos describir las
siguientes características fundamentales:
1) Carácter:
Puede ser de quemazón, punzante, de compresión, de expansión, de desgarro, etc.
2) Intensidad: Se
debe considerar las características del paciente: personalidad afectiva, estado
psíquico, etc.
3) Localización: Si es localizado, difuso, único o múltiple.
4) Irradiación: Zonas en que se manifiesta.
5) Duración.
6) Frecuencia. Es
decir, si es continuo.
7) Factores que lo alivian o agravan: Por ejemplo, el frío, la humedad, el calor, etc.